Preparación antes de una operación de obesidad
Se ha demostrado que una buena preparación del paciente obeso mórbido:
Disminuye notablemente las dificultades técnicas de la operación, y con ello posibles complicaciones quirúrgicas.
Mejora el estado de forma cardio-pulmonar, mejorando las condiciones para la anestesia y disminuyendo las posibles complicaciones durante el postoperatorio inmediato.
Facilita la reincorporación a una vida normal y la rehabilitación del organismo con la pérdida de peso.
La preparación de una operación debe incluir:
Pérdida de peso justo antes de la operación, mediante una dieta estricta hiperprotéica e hipocalórica, guiada por un especialista. La duración debe establecerse según el grado y tipo de obesidad, que suele ser entre 2 y 8 semanas máximo. El último día de la dieta debe ser el día antes de la cirugía.
Ejercicio físico moderado y progresivo, adecuado a las limitaciones y entrenamiento previo del paciente, durante todo el tiempo que dure la dieta. Lo más recomendable, andar 1 hora al día, intentando recorrer cada día más distancia. Debe consulta a su especialista sobre su posibles limitaciones y el ejercicio más adecuado para su caso.
Aprender y entrenarse en el manejo del inspirómetro.
Tratamiento de edemas de EEII mediante presoterapia y/o fisioterapia de drenaje para disminuir el riesgo de trombosis en EEII durante la cirugía y el postoperatorio.
¿En qué consiste el preoperatorio?
Toda cirugía supone un riesgo mayor o menor para el paciente y por consiguiente, con el objetivo de reducirlo al máximo, hay que descartar enfermedades y patologías varias, como de corazón (isquemia, arritmias, etc.), metabólicas (diabetes) o de otro tipo que pudieran complicar la intervención quirúrgica.
Todo paciente, antes de ser sometido a intervención quirúrgica y una vez descartados trastornos metabólico-endocrinos (especialmente tiroideos), deben efectuarse las siguientes pruebas:
Impedanciometría
Radiografía de tórax
Tránsito baritado esófago-gastroduodenal
Pruebas de función respiratoria
Electrocardiograma
Analítica general consistente en: hemograma, hemostasia, pruebas de función hepática, glucosa, urea, colesterol, ionograma: sodio y potasio
Una ecografía para descartar litiasis biliar, enfermedad ésta frecuente en los pacientes obesos
La persona que se ha de operar de cirugía de la obesidad, durante la semana previa a la intervención no ingerirá alimentos con fibra (verdura, naranja etc... ) y 48 horas antes de la intervención quirúrgica tomará un laxante que limpiará el intestino (donde se realiza la operación) favoreciendo así la cirugía, en este caso, laparoscópica.
La noche antes de la cirugía ingerirá una cena ligera (sopa, yogurt y/o zumo ) y 12 horas antes de operarse entrará en ayuno absoluto.
Ingresará a la hora indicada por el cirujano y traerá consigo aquellas pruebas que estén en su poder (análisis, radiografías etc...) y los objetos de aseo personal (cepillo de dientes, máquina de afeitar etc...) pijama y/o camisón y bata, así como del acompañante.
A su ingreso cumplimentará los últimos trámites burocráticos, firma de consentimiento informado etc. (si no lo había realizado ya ) y se presentará en Admisiones de enfermos del Hospital, donde la persona encargada le acomodará en su habitación en la sala de hospitalización.
Al llegar, una enfermera le complementará los datos (muchos de los cuales le serán familiares por habérselos solicitado su cirujano con anterioridad ) y procederá a realizar las indicaciones, que, previamente a bajar quirófano, ha indicado su equipo quirúrgico (profilaxis tromboembólica, antihemorrágica, antinfecciosa etc...).
Un miembro del equipo quirúrgico (cirujano, anestesiólogo etc...) pasará por la habitación antes de bajar a quirófano. Es el momento de aclarar posibles dudas de última hora sobre la intervención que se le practicará.
Es fundamental comentar aquellos puntos del historial médico que considere importante al equipo médico y/o enfermería.
Es bueno acceder al quirófano relajado.
¿Tendré que perder peso antes de la cirugía?
Aunque inicialmente hubo un gran entusiasmo por la pérdida de peso preoperatoria, no existen datos que apoyen la práctica de la obligación de obtener una adecuada pérdida ponderal antes de la cirugía; esta práctica se considera discriminatoria, arbitraria y no tiene fundamentos científicos, y contribuye a la pérdida de ilusión del paciente y al retraso injustificado de un tratamiento vital, así como la posible progresión de las condiciones asociadas que ponen en peligro la vida del enfermo.
Ahora bien, un equipo multidisciplinar puede ayudar a determinar y tratar, desde antes de la cirugía, los factores de riesgo modificables con el fin de reducir las complicaciones operatorias y mejorar los resultados; la decisión sobre la aptitud para la cirugía debe ser tomada principalmente por el cirujano.
La importancia del estado nutricional
El estado nutricional de los pacientes candidatos a CBM es muy importante. La evaluación nutricional por un nutricionista experto en CBM ayuda a crear una correcta historia ponderal, identificar los malos hábitos y patrones alimentarios, y corregir cualquier posible déficit de micronutrientes antes de la intervención. Un nutricionista experimentado puede también proporcionar una adecuada educación nutricional preoperatoria y preparar al paciente para los cambios en su dieta tras la CBM.. Además, puede colaborar al manejo de los enfermos que pueden experimentar intolerancias alimentarias, problemas malabsortivos, déficits de micronutrientes y reganancia ponderal.
La importancia de la salud mental
Los trastornos de la esfera psíquica, como la depresión o el trastorno por apetito desenfrenado, al igual que el abuso de substancias, se presentan con más frecuencia entre los candidatos a CBM que en la población general. El proceso de evaluación preoperatoria está diseñado para optimizar los resultados de la cirugía, y a implementar intervenciones que puedan abordar los trastornos del comportamiento alimentario, enfermedades mentales graves o el abuso de sustancias.
Licenciados en Salud Mental y conductual con especial conocimiento y experiencia en CBM son importantes para el manejo de los pacientes con psicopatología, y determinar si el paciente es capaz de superar los problemas derivados de la cirugía, los cambios en la imagen corporal o los cambios en el estilo de vida que se requieren tras la CBM, es importante disponer de especialistas con conocimiento y experiencia en salud mental y conductual. También hay que tener en cuenta la existencia de factores ambientales que puedan comprometer los resultados a largo plazo, como son los problemas económico-financieros, de inseguridad en el acceso al hogar o a la comida, de cada individuo.